MARÍA DE LIGORIO, S. ALFONSO El Gran Medio de la Oración de la Colección "Mi Biblioteca Católica" pp 51-
SE NOS DARÁ LO QUE PEDIMOS, SI PEDIMOS CORRECTAMENTE
«En verdad, en verdad les digo que cuanto pidan al Padre en mi nombre, se los concederá. Dice que nos concederá todo cuanto le pidamos, pero debemos entender que con la condición de que recemos con las debidas disposiciones. Ya lo dijo el apóstol Santiago; Si pedís y no alcanzáis lo que pedís, es porque pedís malamente». Y san Basilio, apoyando esta sentencia del apóstol, escribe: Si alguna vez pediste y no recibiste, fue seguramente porque pediste con poca fe y poca confianza, con pocas ansias de aclanzar la divina gracia porque pediste cosas no convenientes o porque no perseverasre en la oración hasta el fin»*
Santo Tomás de Aquino reduce a cuatro las condiciones para que la oración sea eficaz:
- Pedir por uno mismo
- Pedir cosas necesarias para la salvación
- Pedirlas con piedad
- Pedirlas con perseveracia
I. Se dice por quien hemos de pedir
La primera condición es pedir por nosotros mismos, es decir, nadie puede alcanzar para otro hombre la vida eterna ni las gracias que conducen a ella. Dijo el Señor: Dabit vobis (a vosotros se os dará).
Hay muchos doctores que sostienen lo contrario y se apoyan en san Basilio, quien afirma categóricamente que la eficacia de la oración es infalible, incluso cunado recemos por otros, con tal de que ellos no pongan algún impedimento positivo, apoyado en la Escritura: Orad los unos por los otros para que seáis salvos; que es muy poderosa ante Dios la oración del justo.
Más claro aún en san Juan: el que sabe que su hermano ha cometido pecado, ruegue por él y Dios le dará la vida al que peca, no la muerte.
San Agustín, San Beda y San Ambrosio dicen que se trata del pecador que se empeña en vivir en impenitencia; para los obstinados en la maldad se necesita de una gracia extraordinaria. A los pecadores no tan culpalbes de grandes maldades, podemos salvarlos con nuestras acciones, afirmando como San Juan: reza y Dios dará la vida al pecador.
Fuera de duda, las oraciones que hacemos por los pecadores les son muy útiles y agradan mucho al Señor. Muy especialmente pide esto Nuestro Señor Jesucristo a los sacerdotes y religiosas. Dice santa María Magdalena de Pazzis; Hermanas, Dios nos ha sacado del mundo no sólo para que trabajemos por nostros, sino también para que aplaquemos la cólera de Dios en favor de los pecadores.
Por tanto, cuando digamos y oigamos la santa misa, en la comunión, en la meditación, y cuando visitemos a Jesús Sacramentado, no dejemos de pedir por los pobres pecadores.
Afirma un sabio escritor que quien más pide por los otros más pronto verá oídas las plegraías que haga por sí msimo.
II. Hay que pedir cosas necesarias para la salvación
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